Descargas electricas adicción a internet

¿Alguna vez has tenido que superar una adicción? Sin duda suele haber un abanico de formas para dejar una adicción; por ejemplo, para cualquier tipo de adicción toxicómana o alcohólica (o de cualquier cosa que te puedas meter en el cuerpo), los adictos suelen visitar centros de tratamiento donde son aislados del mundo exterior, de esta forma se centran en ellos mismos y, con ayuda de psicólogos, consiguen salir adelante (aunque no siempre).

Para cualquier otra adicción o mal habito están los psicólogos a secas, ellos te suelen guiar y marcar una tabla de objetivos y así consigues dejar lo que sea que te esté causando dicha adicción. Pero, ¿Ha sido siempre tan bonito y “fácil”?

Si echamos la vista atrás hasta principios-mediados del siglo XX, empezamos a encontrarle sentido a la frase que citan muchos abuelos de “En mis tiempos todo era mas duro”, y no les faltaba razón; cirugías sin anestesia, ortodoncias aparatosas, menos vacunas y prevención…

¿Y que métodos seguían entonces para librarse de las adicciones?, básicamente casi nadie se molestaba en librarse, eran otros tiempos… Pero de lo que sobretodo se solían desenganchar eran de malos hábitos, y en Rusia les encantaba experimentar con un método que según ellos era infalible: la Estimulo-Respuesta.

Este método “homologado” (por muy poco tiempo) vino de la mano del fisiólogo Iván Petróvich Pávlov. Seguro que os suena de los dibujos animados; El portador de un collar electrificado recibía un potente shock cuando su conducta frente a un habito no era la adecuada (rascarse ciertas zonas, decir ciertas palabra, pensar en ciertas cosas). Con este método el paciente acababa relacionando las descargas eléctricas a los malos hábitos, evitándolos finalmente de forma auto-sugestiva, en otras palabras, se les quitaba la tontería.

Pues bien, actualmente una mujer llamada Louise Beltzung (Alemania) decidió aplicarse una terapia de Estimulo-Respuesta con la pulsera PAVLOK para así librarse de su adicción a Internet y a la cafeína .

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Ambas adicciones las sufrimos casi todos los habitantes de países medianamente desarrollados (y a veces sin darnos cuenta), puesto que nuestro ritmo rápido de vida nos fuerza a veces a hacerlo, y a esta escritora le obstaculizaba su trabajo el hecho de revisar cada dos por tres sus redes sociales y hacer parones para ingerir unos cuantos cafés. Así que decidió probar en sus propias carnes el método anteriormente nombrado durante 5 días.

El primer día fue un reflejo de su falta de auto control, puesto que Louise se aplico 35 shocks (los cuales son de 340 voltios, y además fue voluntariamente, puesto que cabe nombrar que la descarga de esta pulsera se provoca consciente y manualmente). Como éxito pudo comprobar que tomo 7 cafés menos.

En los siguientes dos días noto que su cuerpo empezaba sufrir los efectos secundarios propios de esta terapia de shock; insomnio, picor en la zona de descarga, alteración de sus hábitos naturales… Y las mejoras en su intento de dejar sus malos hábitos no iban acorde con lo que esperaba, el éxito se veía reducido. Finalmente llegó el 5º día, y tras ver que no obtuvo ningún resultado bueno ni para su salud ni para sus hábitos, decidió no ponerse la pulsera Pavlok, y todo dio un giro inesperado.

Louise consiguió no conectarse a ninguna red social, y tampoco tomo café. Esto se debe a que el hecho de usar la pulsera no le hizo acabar detestando esos hábitos, sino mas bien el propio hecho de tener la voluntad de hacerlo le hizo replantearse el valor de su trabajo y de lo que era capaz; “no necesito una pulsera que me castigue, solo necesito voluntad para reconocer que no la necesito”.

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Ahora hemos podido demostrar dos cosas, que este tipo de terapia fue retirada de la metodología de la psicología por una razón más que evidente, que la voluntad humana a veces no tiene limite, y sobre todo, que somos los dueños de nuestros propios actos.

PARA SABER MAS:

http://es.wikipedia.org/wiki/Iv%C3%A1n_P%C3%A1vlov

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